Campamento de Aspirantes de la S.S.J.

Aventura, un tanto accidentada, en el Champaquí
Instrucciones para armar una carpa: Escoja detenidamente el terreno, en lo posible llano, sin piedras ni palos; desdoble la carpa, acomode los parantes en dirección correcta y coloque la carpa sobre el terreno adecuado. Una vez finalizado éste proceso coloque las estacas. No desespere. Sospecho que es un error de fábrica. Las estacas siempre faltan. En tal caso puede utilizar alguna madera rígida que el campo amablemente le proveerá. Coloque el sobretecho y la operación habrá finalizado. Atención! Si llueve tormenta a los pies del Champaquí el asunto se complica.
Cristo proclamó: “Rueguen al dueño del campo que envie mas obreros a la mies” y el dueño los envió y fueron 20 los aspirantes y postulantes los que se atrevieron a desafiar, por un lado al mundo al decirle que sí a Jesús, y por el otro al Champaquí la semana pasada en las Sierras Grandes de Córdoba.
De la mano del Padre Iván partimos desde Villa Alpina el primer día sin mayor inconveniente rumbo al parador de “la nena” a más de 6 horas caminando. Vale la pena aclarar que “la nena” tiene 95 años y está in-tac-ta, se mantiene en perfecta condiciones. Anoté luego en mi libreta: Considerar el parador “la nena” como posible lugar de retiro/jubilación.
El segundo día, con sed de revancha (en realidad era sed de venganza, pero suena un poco violento), ya que el año pasado por causas climáticas no habíamos podido llegar a la cima, comenzamos fervorosamente la marcha con el objetivo claro: Hacer cumbre cueste lo que cueste. Imposible describir los paisajes. Todo lo que nos rodeaba ofrecía testimonio de la presencia de Dios. Todas las cosas son velos que ocultan a Dios y cuando los velos se des-cubren se encuentra el sentido profundo de la existencia. Fuimos verdaderos testigos de ésta Sagrada presencia al contemplar la belleza de la Creación. “Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres. Haces brotar fuentes de los valles, y corren sus aguas por las quebradas. Allí beben los animales del campo. Desde lo alto riegas las montañas, y la tierra se sacia del fruto de tus obras”. Simples palabras. Hermosas palabras frente a semejante manifestación de Amor.
Al mediodía una bandada de cóndores nos dio la bienvenida sobre el punto más alto de todo Córdoba. Hermosa sensación de conquista. Algo similar sucede con el alma imagino. Para alcanzar la santidad es necesario vencer en pequeñas batallas a lo largo del día, terreno propicio el de la montaña para luchar contra esos pequeños grandes enemigos. Logramos la cima. Pequeña gran victoria.
Habiendo alcanzado el objetivo, un poco para compartir la alegría con amigos y otro poco por miedo a que no nos crean nuestra odisea, nos sacamos la ya clásica foto (la cual adjunto) al lado de la cruz . Almorzamos (viandada, mucho y excesiva vi-an-da-da), descansamos, rezamos y finalmente saliendo contra reloj comenzamos el descenso. Por como sucedieron las cosas y la intensidad de la situación debería escribir un libro que se titule: “El descenso”. De todas formas elijo limitarme y hacer una copia de mi libreta, en la cual detallo horarios, situaciones y pensamientos personales que reflejan bien la situación.

Copia de Libreta: 18:30 – Nos perdimos. Estoy seguro de que nos perdimos. 19:30 – Me tiemblan las piernas. Que empinado que es esto!. 19:35 – Observación. A Alex casi se le parte una piedra en la cabeza que alguien patió sin querer y encima no se hizo cargo. 20:00 – Que hermoso atardecer. 20:01 – Se está haciendo de noche. Estamos en el horno. 20:02 – Que clima tenso hay en el aire. 20:03 - Qué hago acá?. 20:04 – Dios te salve María, llena eres de Gracia… 20:35 – Ya es casi de noche. No vamos a lograrlo. 20:45 – Llegamos. Gracias Jesús. Nunca más.
Armamos las carpas, cenamos y todo volvió a la normalidad. O casi todo, ya que por la madrugada comenzó
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Entre trueno y trueno lograba escuchar: Carpa 1: “Descendiente del rey David. Ruega por nosotros”. Carpa 3: “José castísimo. Ruega por nosotros”. Carpa 5: Ronquidos. (Aún no se habían dado por enterados). Fue difícil, hubo evacuados, pero sabemos que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a la protección de San José o implorado su auxilio haya quedado sin consuelo.
El tercer día fue soleado, caminamos, compartimos, disfrutamos y el Padre celebró la Misa sobre “el altar del mundo”. Presencia real e intensa de Cristo entre nosotros. In manus tuas Domine, comiendo sipitum deum. Acampamos durante toda la jornada y la noche. Al día siguiente y último partimos hacía Los Molles escoltados por los pensamientos de Leo Trece y su “Vasija de Barro”. Sin darnos cuenta, llegamos a la Capilla de la Virgen de Lourdes, providencialmente, en su día. Durante la Misa la Virgen habló con claridad: “Si quieren perseverar en su vocación déjenla en mis manos”. Certeza.
Quisiera finalizar éste relato citando a Benedicto XVI, en ese entonces cardenal Ratzinger, cuando le preguntaron si creía en un resurgimiento de la Iglesia a lo cuál él respondió: “Actualmente la fe está resurgiendo con mucha fuerza entre los jóvenes de todos los continentes. He comprobado que existen nuevos grupos religiosos que gastan sus vidas en luchar intensamente contra el mal; y en tratar de devolver el bien al mundo; están dando entrada a Dios en el mundo. Existe una presencia nueva y muy fuerte de la fe que da aliento a los hombres”. Me recuerda a algo. Sí, a nuestra Sociedad.
Observación final: Preparate Champaquí porque verás cosas aun más grandes.






