“Reconstruye tu mi Iglesia” fueron unas de las primeras palabras dirigidas por el Señor a San Francisco de Asís, que lo llevaron a iniciar su gran obra en la Iglesia de su tiempo y también son palabras dirigidas a nosotros, todos los misioneros que estuvimos en el Barrio Doña Justa y en el Barrio Río Luján durante todo este año y en especial en los primeros días de enero.
Fuimos llamados a trabajar en esta pequeña parte de La Iglesia que son estos 2 barrios donde se esta llevando a cabo el programa de reevangelización de Volver a Empezar.
Hace ya varios años que hay capillas llevando adelante varias actividades y durante esta misión nos sumamos a las comunidades para dar una fuerte señal de que Jesús esta pasando y quiere ser recibido en las casas.
Con la confianza que el Señor nos acompañaba cada vez que salíamos, y que es su deseo llegar a cada casa y persona, nos lanzamos a conquistar los Barrios y para ello visitamos casas, hicimos publicidad por las calles con altoparlantes, organizamos un retiro espiritual para la gente del barrio e incluso hicimos una “estación espiritual” en la calle principal de Doña Justa y enfrente a la Capilla en Río Luján.
Hombres y mujeres del Volver a Empezar armaron una mesa, con imágenes de Jesús y la Virgen, agua bendita y rosarios para regalar. Todos los que pasaban por la calle eran invitados a hacer una oración o en el caso que no supiesen rezar, un misionero oraba por la persona, pidiendo por sus intenciones. Después de esto, la gente era invitada a las noches del retiro espiritual.
Queríamos dar una gran señal al barrio de que Jesús está Vivo y está esperando que lo dejen cambiar sus vidas.
Al ser tan pocos misioneros de la SSJ (4), la mejor forma de multiplicar nuestras fuerzas para llegar a mas gente en el Barrio, fue contando con la ayuda de gente de los programas de la ASJA. Tanto chicos del Cenáculo, como gente de Legatus, Galilea, y del Volver a Empezar, trabajamos en equipo para llevar adelante esta misión. Un verdadero ministerio de la Unidad.
La gente del VAE guió y acompañó a muchos de los hombres de Legatus y mujeres de Galilea que vinieron a misionar el sábado por primera vez. También armaron y acondicionaron la capilla para el retiro, actuaron en los “sketchs” del retiro, guiaron las oraciones durante el mismo y dieron testimonio de Vida Nueva con sus palabras pero también con su hospitalidad con todos aquellos que volvían a pisar la Iglesia después de mucho tiempo.
Todos sentimos que fue una verdadera fiesta de la fe y un gran signo de la presencia de Jesús Vivo entre nosotros. Muchos de los que vinieron, se fueron conmovidos y con ganas de volver a empezar en la Fe.
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